Capítulo 16 —El amanecer que divide
Narrador:
Los días pasaron con una lentitud insoportable.
La casa seguía funcionando con la precisión habitual, el pueblo continuaba con su aparente calma, el Consejo guardaba silencio… pero dentro de Caín algo se tensaba como una cuerda a punto de romperse.
La incertidumbre lo estaba devorando.
Esperaba respuesta de Ernestina, y la espera no era una virtud que él practicara con frecuencia.
Cuando finalmente la tuvo frente a él, no hubo saludos innecesarios.
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