Capítulo 120 —El peso de la lealtad
Aurora se despidió de Patricia con una sonrisa agradecida, sintiendo todavía el calor del café en sus manos.
—Bueno, Pat, ha sido una charla increíble y el café estaba exquisito —comentó, mirando hacia la espesura del bosque—. Debo volver a la casa antes de que todos pierdan la cabeza por mi ausencia.
—El placer ha sido mío, Aurora. De verdad —respondió la loba, levantándose del tronco con agilidad—. Pero no vas a irte sola. Haré que dos de los hombres te esco