Capítulo 119 —El Peso de la Sangre
La reunión en la cabaña había alcanzado ese punto de cordialidad tensa que solo ocurre cuando las tres razas más peligrosas de la creación, vampiros, lobos y brujas, se ven obligadas a compartir el mismo espacio. Las tazas de café ya estaban frías.
—Tenemos que descubrir quién dio la orden del último secuestro —sentenció Caín, rompiendo el silencio con su voz de mando—. Dilan, estuviste infiltrado semanas. No me digas que saliste de allí con las manos vacías.
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