Capítulo 11 —Vestida para la guerra
Narrador:
Caín subió a su coche con la mente ardiendo y el gesto endurecido por decisiones que no admitían retroceso. Antes de arrancar, hizo dos llamadas.
La primera fue seca, breve y autoritaria.
—Quiero custodia inmediata en la casa de Ernestina. Dos guardias discretos. Nadie se acerca sin mi autorización. Si alguien intenta algo, no negocien.
Cortó sin despedirse.
La segunda llamada fue más complicada.
—Lourdes —dijo apenas ella respondió—. Necesito que va