Mundo de ficçãoIniciar sessãoKariane apretaba las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Su respiración salía en jadeos entrecortados, su cuerpo temblaba, y el calor que sentía no tenía nada que ver con su don de fuego.
Era puro deseo.
Teo llevaba varios minutos torturándola, su boca trabajando entre sus piernas con una lentitud deliberada que la estaba volviendo loca.
—Mí







