CAPITULO 7- NUESTROS HIJOS.
CAPITULO 7- NUESTROS HIJOS.
La imponente figura de Lucien destacaba incluso en la penumbra del club. Vestido con un traje oscuro impecable, parecía fuera de lugar entre el caos y el ruido del ambiente. Pero lo que más llamaba la atención era su mirada: fría, calculadora, como si estuviera evaluando cuánto tardaría en acabar con el hombre si se atrevía a desobedecer.
El dio un paso hacia ellos, sus ojos azules clavados en el hombre como si fueran cuchillas de hielo.
—Te lo diré una sola vez —gr