Me acosté, pero no podía dormir, ¿cómo iba a hacerlo cuando tenía a mi mujer en mi cama? La abracé por la espalda y enterré mi cabeza en su cuello, ¡te respeté tanto como pude en tu casa, pero ahora estás en mi espacio y las normas las pongo yo!
Comienzo a besar su cuello y ella se estremece, quiero ir lento porque voy a disfrutar cada minuto, este encuentro ¡ya no tiene escapatoria, hoy serás mía! Comienzo a esparcir caricias por todo su cuerpo, ella no se rehúsa así que la beso con todas las