La mirada que mi esposa me dio me dejó claro que ahora quien manda aquí es ella, pero le falta mucho para eso… ella aún está en pañales, la bajé de mis brazos y tomé su mano para comenzar a darle el recorrido por el edificio, ella estaba muy emocionada.
—mi amor, ¡me encanta, aquí es hermoso! Tú tienes un gusto exquisito, no me cansaré de decirlo —ja, ja, ja, me imagino que decir esa frase aumenta tu ego —no lo había visto de esa forma, pero es obvio que tienes un gusto exquisito, o sea, estás