Salimos del jacuzzi, nos colocamos las batas de baño, luego serví un poco de champán, como mi esposa tenía hambre, fuimos a la sala de estar y comimos los refrigerios que había, ya está por amanecer… se puede ver por las ventanas de la habitación. Mis manos no se pueden quedar quietas, recorren el cuerpo de mi mujer desnuda, así que acarició ciertas partes y ella gustosa se deja hacer, como quiero probar sus límites, decido retarla un poco, ¡arrodíllate ante mí!
Ella me observa y solo levanta