Cuando mi esposa obtuvo el cuarto orgasmo decidí parar, su coño estaba bastante rojo y eso me llenó de orgullo, su cuerpo estaba totalmente sudoroso, desaté sus pies y sus manos. Pero no quite la corbata de su boca, la cargué y la coloqué en el arnés que cuelga del techo, luego de tenerla justo como la quería, tomé mi miembro y lo guíe hasta su entrada, estaba tan empapada que esto parecía la gloria, así que me dejé llevar… Subía y bajaba mi ritmo cada cierto tiempo. Eso la tenía frustrada, per