CAPÍTULO 62- El secreto de la enfermera jefe. PARTE 3
La sala privada
Punto de vista de Cruella
Apenas tuve tiempo de recuperar el aliento después de la brutal follada que Axel me había dado en cuanto entré en su mansión. Mis piernas aún temblaban como gelatina. Sentía el coño en carne viva e hinchado, con un dolor profundo, y las nalgas me ardían por todos los azotes. Gruesos chorros de su semen seguían saliendo de mí, corriendo por mis muslos y ensuciándolo todo. Apenas podía mantenerme en pie, pero Axel no había terminado. Ni mucho menos.
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