27. Un hermoso sueño
Rápidamente cierra los ojos y aprieta los labios para disipar todos los pensamientos.
—Preciosa…—comienza Clara, tragándose el nudo de la garganta y ni siquiera sabe porque ese dolor en su pecho juega con su propia mente—, tu mami te ama —le susurra—, y ella nunca te dejará sola…
La respiración de Naia es tranquila pero sigue sin soltarla, acurrucándose en sus brazos como si no quisiera irse, como si no quisiera dejarla. La pequeña niña la está torturando por completo, pero no tiene la culpa.