Mundo de ficçãoIniciar sessãoAmalia no pudo evitar controlar su tristeza, sentía como si Marcos Estebans un hombre con quien solo había hablado a través de mensajes de texto, le hubiese sido infiel. Quizás estaba loca, sin embargo, no podía deshacerse de esa sensación tan desoladora, tampoco podía detener sus lágrimas, por eso Hefesto se paró a abrazarla.
—¡Ya Amalia! ¡Por favor, para! No me gusta verte llorar. Eres la mujer má







