Capítulo 195. Dos almas se hicieron uno
Por un momento, Miguel pensó que estaba soñando, por eso se permitió abandonarse al beso y fundirse con los labios de Diana, bebió de ellos como un sediento, hasta que sintió la pequeña mano acariciando su pecho, salió de la ensoñación, abrió los ojos de par en par y se las sostuvo por la muñeca para evitar que lo siguiera tocando.
—¿Qué estás haciendo? —inquirió—. ¡No seas atrevida! Tú y yo no somos nada. Lo único que nos une es nuestro hijo, más nada, así que no te tomes esa confianza conmigo