CAPÍTULO 14. FURTIVO
No podía creer que mi abuela hubiera guardado tremendo secreto por tantos años, subimos al auto y antes de regresar a casa, quise ir s la boutique a hablar con la persona encargada, tenía la tentación de leer por lo menos una carta, pero aunque ella me las había dejado, sentía que sería violar su intimidad.
Nos concentramos en llegar primero al almacén que me fue heredado, una gran sorpresa al ver que era uno de los más famosos de la cuidad, prendas muy elegantes de precios exageradamente altos