La noche es larga y en medio de la oscuridad, Milliam llega a la celda donde tienen a la pobre de Valeria que esta realmente agotada. Sus manos, debido a la misma posición tantas horas ya no le llega sangre y siente calambres que intenta calmar moviéndolas de un lado a otro inútilmente.
Siente los pasos y piensa que es Lenko, quiere volver a verlo, pero en su lugar, aparecen unos ojos azules que la miran con un odio que la pone a temblar.
—Ahora si—habla Milkar—conmigo las cosas van a ser difer