Estamos a unos metros de la mansión, hemos enviado el ave que indica a las manadas que todo terminó, o eso quiero pensar, que no tengamos más enemigos a quien enfrentar y al ingresar lo primero que me recibe sin los brazos de mi mate Valeria.
—Te extrañe mucho —me dice —gracias a Dios estas bien Lenko.
No me imagine nunca sentir algo así por alguien como siento por esta mujer. Veo a hermana que abraza a Milkar y después va por su mate quien la recibe también.
No me acostumbro a verla junto a