VELERIA
Aparto el cabello de la cara de mi hermana Valentina. Estoy tan feliz de tenerla conmigo y nunca pensé que Lenko hiciera ese por mí. Valentina duerme, me ha contado más o menos lo que ha pasado con ella, lo que le hicieron y las noches llenas de angustia que tuvo.
Mi corazón late de alegría y beso su frente viéndola dormir. Es lo único que me queda de mis padres y solo puedo agradecerle a Dios y a Lenko por traérmela de regreso sana y salva.
—Que locura todo esto—comenta Julia—pero m