VELERIA
Su aliento toca mi cara y nos quedamos mirando fijamente. El corazón se me va a salir del pecho y su mano sigue en mi cintura dejándome pegada a su cuerpo.
—Yo no quiero que mueras—le digo después de sentirme muy mal con sus palabras.
—Posiblemente es lo que suceda—lo dice de una manera que no me gusta para nada.
Sacudo mi cabeza sin entender exactamente qué es lo que pasa. Porque habla de esa manera. No quiero que muera y resultara se una confusion para mi, pero es lo que siente mi int