28. Lo siento

Estaba de pie en medio de la habitación de Harry, me había dejado una camisa suya sobre la cama para que me cambiara. El cuarto era enorme, solo estaba iluminado por las lámparas de mesita, pero a pesar de todo se podían ver el par de cuadros artísticos que había colgados en la pared. Tenía cada cosa en su sitio, todo estaba tan bien ordenado que daba envidia. Solo Daniel podía tener el cuarto así de organizado.

Deposité mi abrigo y mi bolso en uno de los sillones junto al ventanal, me qui
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