Capítulo 26: Una cabaña
Mientras buscaban un lugar donde quedarse, el teléfono de Sofía no paró de sonar.
Era Sabrina.
Una y otra vez.
Sofía lo ignoró las primeras tres llamadas, pero la culpa comenzó a devorarla con cada vibración.
Valentín vio su expresión y le tomó el teléfono de las manos.
Sofía se puso nerviosa, abriendo la boca para protestar, pero entonces vio que él apagaba el celular con un movimiento decidido.
—Nadie nos va a molestar —dijo con firmeza, apagando también el suyo—. Solo