Capítulo 17: ¡Maníaco!
Sofía cerró los ojos porque necesitaba un segundo.
Solo un segundo para respirar.
Para pensar.
Porque sí, lo quería.
Dios, lo quería tanto que dolía en lugares que ni siquiera sabía que podían doler. Cada fibra de su ser gritaba por él, por sus manos, por su boca, por la forma en que la hacía sentir viva.
Pero estaba mal. Todo esto estaba tan jodidamente mal con ellos.
Él era el prometido de su hermana.
Y aún así, lo deseaba con una intensidad que la asustaba más que cualq