Capítulo 15: Recordarte por qué eres mía.
Capítulo 15: Recordarte por qué eres mía.
En la cafetería, ambos se quedaron inmóviles. Los ojos de Anton se clavaron en los de ella, Sofía parpadeó, procesando lo que acababa de pasar.
Ninguno se movió.
Hasta que los labios de Anton se curvaron en una sonrisa traviesa y los de Sofía hicieron lo mismo.
—Bueno —dijo él, recostándose en su silla con arrogancia—, si querías besarme, solo tenías que pedirlo. No hacía falta toda esta escena dramática del "ay, necesito que vengas a Aspen".
Sofía solt