CAPITULO 20
Manolo llega furioso a su casa, a su escondite, ese lugar seguro de todos menos de sus pensamientos.
Uno de los Beta que envió su madre para preguntarle si va a comer algo, es quein termina pagando los platos rotos de esta situación.
— Señor su madre me pide que debe comer algo — dice agachando la cabeza como muestra de respeto.
—¡Que no quiero!— Manolo en un ataque de celos, lo agarra a golpes.
El hombre no puede defenderse, solo hace ruidos como cualquier perro lastimado mientras