Pasan dos años....
Manolo había logrado la cumbre como el alfa más fuerte de todas las manadas, no solamente se había considerado uno de los más fuertes sino que se sentía uno de los más respaldados por todos.
Lo único que había deseado era poder proteger a su manada porque había dejado su vida feliz solamente por eso, había contado con el apoyo incondicional de su mamá que siempre había estado ahí para él y para Alexandra para ayudarlos a dirigir la manada.
Hoy era un día especial para Manolo