Miguel
Corrí a mi despacho, con mi entrepierna hinchada entre las piernas. Había algo en estar cerca de Penelope que me hacía perder el control de cierta parte de mi cuerpo. Entré en mi despacho y cerré la puerta tras de mí, considerando por un momento invitar a Ariel a chuparme el miembro. Pero su visita a mi despacho haría correr rumores, y había cosas que deseaba mantener lejos de Penelope.
Pero el hecho de que no pudiera llamar a Ariel no significaba que no pudiera tocarme a mí mismo. Con l