Buenas noches, ¡es un placer conocerte mi niña! ¿Cómo estás? — hola, señora Lombardi, ¿Cómo está? ¡El placer es mío! —nada de señora, dime suegra, porque no me gustan las formalidades— está bien, suegra, pase adelante.
—¡es un placer conocerte Esmeralda! Espero que me trates sin formalidad.
—está bien suegro, el señor se acercó y me dio un beso y un abrazo como lo hizo su esposa, les juro que estaba muy sorprendida con su actitud.
—cuñada es un placer conocerte, ¡eres mucho más hermosa en perso