Salí del castillo acompañado de mi suegro y mis cuñados, aún no podía creer que ellos me estuvieran acompañando a mi casa, hasta ayer éramos enemigos. No sé si esto es una especie de reconciliación o un tratado de paz, pero lo cierto es que lo tomaré de la mejor manera posible, ellos no paraban de reír comentando lo que me habían hecho. Al llegar me encontré con mis padres, los cuales esperaban ansiosos, seguramente pensaron que yo dejaría plantada a Zafiro, pero nada más lejos de la realidad p