—¡Zafiro!
—esas palabras me hicieron volver en sí… pero no pude dar un paso porque sentí como un líquido bajaba por mis piernas.
—mi esposa estaba paralizada, luego dirijo mi mirada hacia sus piernas y todo mi mundo se derrumbó cuando vi que estaba sangrando. Corrí hacia mi esposa y la tomé en brazo, tranquila mi amor, todo va a estar bien.
—no quería hablar porque muy dentro de mí sabía que las cosas no estaban bien, yo no me sentía bien, pero no se lo diría a Adriano, así que guardé silencio