Pero no intentes tapar el sol con un dedo, sabes tan bien como yo, que soy la mejor opción para tu hija, porque nadie podría protegerla mejor que un mafioso, eso ya lo comprobaste. Quizás no lo digas a los cuatro vientos, pero muy dentro de ti te sientes arrepentido de haber permitido que cualquier hombre se casara con tu hija, ahora recién comprendes que ellas necesitan más que un hombre común. En cualquier momento las cosas cambiarán porque tú envejecerás o morirás, ¿y quién estará a cargo de