9-Una semana.
Un amasijo de piernas brazos y gemidos era lo único que se veía a la orilla del río.
—¿Estás segura que esto es lo que quieres? —le preguntó él antes de entrar en su cuerpo.
—Ahora mismo no hay otra cosa que desee más— le contestó sinceramente.
Él poco a poco fue entrando, no quería lastimarla, aunque no tenia la total certeza se imaginaba que era su primera vez.
Ella se contrajo un poco y apretó su cuerpo contra el de él.
—¿Estás bien? — quizo saber él antes de continuar.
—Si, solo… fue una p