Capítulo 13. Solo necesitaba olvidar.
Sol después que terminó de comer, le dio las gracias a Kosta, se despidió para irse y en un alto de impulsividad besó su mejilla rápidamente y salió corriendo, no sin antes decirle su nombre.
—Por cierto soy Solimar, aunque mis amigos me dicen Sol, desde hoy usted está dentro de ellos.
El beso de la joven en su rostro, le dejó al hombre con una extraña sensación de calidez en su corazón y lo hizo pensar de nuevo en un hecho carente de toda lógica.
«Si Natalia y yo hubiésemos concebido un hijo e