Nikolai y Ángela están sentados en la elegante sala de comedor de la mansión, disfrutando de una cena china con palillos y espaguetis. La luz suave de las velas ilumina sus rostros, y la atmósfera es relajada y íntima.
Ángela cuenta a Nikolai lo que pasó en la cafetería, describiendo la intentona de James y Mariana de disculparse con ella.
— ¡No te lo puedo creer! —exclama Nikolai, riendo—. ¿Intentaron disculparse contigo solo para que quites la demanda?
Ángela se ríe también.
— Sí, fue patétic