La determinación de la mujer era palpable en el aire, su mirada feroz y penetrante dejaba claro que no iba a retroceder. No le importaba lo confidencial que fuera, ella quería toda la información. La recepcionista se sintió intimidada por la fuerza de la mujer, era como si su mirada quisiera clavar su alma. Sin embargo, no era un hombre, era una mujer con una determinación feroz que la dejaba aturdida.
La mujer tomó el teléfono de la oficina y llamó para emitir un comunicado. En ese instante, u