Mundo de ficçãoIniciar sessãoValeria entró a Torre Santibáñez a las siete de la mañana sabiendo que no saldría ilesa.
El lobby estaba desierto a esa hora temprana, iluminado solo por las luces de emergencia que proyectaban sombras alargadas contra el mármol pulido. Sus tacones resonaban con cada paso como una sentencia siendo pronunciada le







