Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa angustia en la voz de Eleonora era palpable. Todas las miradas se volvieron hacia el doctor Herrera, quien la observó con seriedad. Luego, tras un silencio que pareció eterno, asintió lentamente mientras se recostaba en el sillón, encendiendo su tabaco.
—Sí, sí, eso mismo —dijo con un tono frío que heló la sala—. Tienes que decidir qué vas a hacer con ese problema antes de que sea demasiado tarde.&m






