—Puedes quedarte con tu oportunidad y a mí déjame en paz, no habrá manera de que trabaje en este lugar ni en ninguna otra compañía, que te pertenezca. Eso tenlo por seguro, antes prefiero estar muerto que doblegarme ante ti, ahora no siendo más me largo de este lugar —sentencio Bernardo.
Aunque había logrado lo que se había propuesto, no se sentía feliz. Pues el hombre era mucho más arrogante de lo que creía, no iba a quedarse tranquilo hasta ver a Bernardo García suplicándole la oportunidad de