~Analía~
—Abre los ojos, no te duermas.
El hombre de negro me golpea las mejillas.
Ya no aguanto el dolor en mis muñecas, me soltaron para escapar y apenas llegamos a la hacienda me volvieron a poner las cadenas.
—Ya déjame ir, te juro que no diré que fuiste tú quien me secuestró.
—¿Cómo te explico que no te voy a dejar ir? Ya te dije que me des la información de Alex y yo te perdono la vida, pero ahora serás mi mujer. Me gustaste, Analía.
—Yo nunca seré tu mujer, soy mucha mujer para alguie