Capítulo 47:
La Penitencia de Rebecca
Punto de vista de Rebecca
Siento el peso de sus miradas como dagas entre mis omóplatos.
Cada guerrero con el que me cruzo en los pasillos del complejo del Tártaro me observa con ojos que han pasado de cálidos a gélidos. Nadie me habla directamente. Nadie necesita hacerlo. El silencio lo dice todo: ellos lo saben. Todos saben lo que he hecho.
Marcus pasa sin saludarme, con la mandíbula apretada. Sarah, quien una vez me invitó a las sesiones de entrenamiento,