Las brujas estaban allí, sus bocas en movimiento, pero de ellas no salía ningún sonido. Sus ojos se habían tornado de un blanco opalescente, como si hubieran perdido toda conexión con el mundo terrenal. De repente, sombras negras comenzaron a emerger de mi cuerpo, deslizándose como serpientes oscuras. Cada centella de oscuridad que se desprendía de mí era como si me arrancaran la piel con garras afiladas, un dolor insoportable que hacía que mis huesos parecieran romperse bajo la presión de la ag
Aragones
hola!! les traigo un pequeño maratón. disfrútenlo.