*QUIERA O NO*
Kate King.
Eran las nueve de la noche cuando por fin nos pudimos zafar de mi familia. Mi padre había insistido un millón de veces que nos quedáramos, pero el compromiso de mañana fue lo que nos hizo levantarnos de ese sofá, después de charlar por horas.
—Gracias por su deliciosa comida —Mamá volvió a abrazar a Josh y nuevamente me reí.
En su cultura los abrazos no eran típicos, los asiáticos eran un poco más fríos, y Josh eran mil veces más que ellos.
—Tendremos que reunirnos de