Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche tenía esa densidad particular que solo existe cuando algo antiguo espera ser encontrado.
Neferet caminaba tres pasos por delante de Amenhotep, sosteniendo la antorcha con una firmeza que no sentía del todo. Los corredores del ala sur del palacio eran distintos a los que habitaba cada día: más angostos, con el techo más bajo, las paredes sin pintura ni inscripción, como si el edificio mismo hubiera decidido guardar silencio en ese secto







