Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana llegó con la indiferencia particular de las cosas que no saben que son testigos de algo.
El sol trepó por las paredes de piedra del palacio con su ritmo habitual, ajeno a la tensión que se había instalado en los corredores como un huésped no invitado. Los sirvientes cumplían sus tareas con la eficiencia mecánica de quienes han aprendido que los asuntos de los grandes no son asuntos suyos. Las antorchas se apagaban. El in







