Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la luna atravesaba las columnas del Templo de Thoth como dedos de plata que buscaban secretos enterrados en la oscuridad. Neferet caminaba por el patio exterior con pasos silenciosos, con la capa oscura que había tomado prestada de los aposentos de una sirvienta envolviendo su figura. El aire nocturno olía a papiro seco y a incienso de cedro, aromas que durante el día habrían resultado reconfortantes pero que ahora parecían advertencias susurradas







