Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer atravesaba las celosías de piedra caliza de la Cámara del Consejo Real como dedos acusadores. Neferet permanecía inmóvil en el centro del semicírculo de nobles, con las manos entrelazadas frente a su cuerpo para ocultar el temblor que amenazaba con traicionarla. El aire pesaba como plomo fundido, denso con el incienso de mirra que los sacerdotes habían quemado durante toda la noche, mezclado con algo más oscuro: el olor met&







