Mundo ficciónIniciar sesiónLa obsidiana del suelo del templo reflejaba el rostro de Senma como un espejo roto. Cada fragmento mostraba una expresión diferente: terror, determinación, vacío. La joven se arrodilló en el centro del círculo ritual mientras las antorchas proyectaban sombras que se retorcían contra las columnas milenarias. El aire olía a incienso y a algo más antiguo, algo que había existido antes de que los dioses tuvieran nombres.
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