Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer atravesaba las columnas del templo como cuchillas, cortando el aire en franjas doradas y oscuras. Senma permanecía inmóvil en el centro del jardín, con los pies descalzos sobre la piedra fría, mientras observaba sus propias manos como si pertenecieran a una extraña. Los dedos temblaban con un ritmo que no coincidía con su respiración, y bajo la piel, algo pulsaba. No era sangre. Era otra cosa, algo más antiguo y m&aac







