Al dia siguiente busco un vestido digno de la ocasión, pues estaremos visitando a Nono, es un abuelito muy dulce. Hacia mucho tiempo que no lo visitaba. Ahora nos encontramos en la Mansión Parisi.
Estabamos reunidos por el cumpleaños de Nono.
Bajo por las gradas y veo a mi esposo que frunce el ceño, mierda espero que me haiga vestido bien para la ocasión .
-Por lo menos, te vestiste desente- comento. No como la otra vez.
-Yo, la otra vez no fue mi culpa- susurro.
Pero Alonso si pudo escucharla