CAPÍTULO 118: OLVIDAME
Rowena estaba de pie al borde de un acantilado, el viento azotaba su cabello mientras miraba la oscuridad que se extendía delante de ella. Las lágrimas corrían por sus mejillas, cada una llevando consigo un fragmento de la culpa que la carcomía por dentro. Se llevó una mano al vientre, sintiendo el vacío que ahora residía allí, y sus sollozos se hicieron más fuertes al saber que ya no había nada dentro de ella.
De repente, la voz de su loba interior resonó en su mente, frí