CRYSTAL.
"La tierra no solo tembló; se rindió".
Escuché el crujido sincronizado y ensordecedor de cien botas de combate pesadas golpeando el suelo helado del bosque. Era un latido rítmico y mecánico de guerra, que resonaba a través del dosel esquelético y asfixiado por la niebla de los Bosques Huecos.
Caminaba en el frente absoluto de la columna, con un abrigo de oficial de lana negra y gruesa sobre los hombros para combatir el frío cortante, que contrastaba fuertemente con mi impecable traje p